Proyecto personal

Finalizado este recorrido por una búsqueda de un trabajo personal que en este curso ha ido evolucionando poco a poco.

La idea comienza por unos cuadros donde querían investigar la posibilidad de romper el concepto de cuadro como tal, llegando a un dinamismo superior a una superficie. A partir de aquí comencé a trabajar trasfiriendo por la parte trasera de pequeños cuadros dando la sensación de un pequeña caja situando una tela que me aportase la cantidad de visibilidad posible para que se pudiese captar la imagen y poder intervenir en ella a través de esta superficie. Así comenzaba un nuevo lenguaje para mí unos espacios de vacío que ligan con el movimiento al mirar el cuadro donde la imagen se mueve y sigue estando una especie de imagen 3D.

Desde este punto parte la obra desde el montaje de cada una de las piezas de la obra final y el proceso de elección de cada uno de los materiales pues intervendrán de una manera directa en la lectura de ésta. Por tanto la elección de la tela era muy importante, tras muchas pruebas con diferentes tipos de tela conseguí la que se ajustaba con la que necesitaba porque el resto dejaban una trama muy grande o interrumpían la visión de la imagen. El visillo que se utiliza normalmente me permitía la textura que buscaba ya que es muy fino y al tensarlo proporciona una atmosfera de un blanco impoluto y una reverberación de la imagen como si pudiese distorsionar y alargarla al mirar inclinadamente hacia éste.

Tan importante era la tela como la imagen trabajando esta idea de un doble juego de lo que se ve y lo que no me ayudaba la idea de las mariquitas recortables que me llevaban sin quererlo a imágenes de los años 50 y 60. De esta manera seleccione varias imágenes.

Llegando a una primera prueba.

Más tarde interviniendo ya con trasferencias y posteriormente pintando las partes de ropa y con lápiz siguiendo el contorno de la imagen que vista desde el centro parece acabada pero desde un lado nos permite ver dos o incluso nada más que la de arriba.

La idea funcionaba pero para finalizarla tenía que terminar de encontrar una relación y una idea que englobase las imágenes. Buscando diferentes fotógrafos de la época encontré a William Klein que algunas de sus fotos captaban toda la esencia y la presencia que buscaba:

(Nueva York, 1926) Fotógrafo estadounidense. Es reconocido tanto por sus trabajos en el campo de la fotografía sobre moda como por sus reportajes de ciudades. Los primeros le hicieron célebre a través de la revista Vogue; los segundos son un testimonio de su certera visión de los lugares que visitó y muestran su habilidad para el reportaje gracias a su especial percepción psicológica. También es destacable sus trabajos en el campo de la cinematografía, a la que se dedicó entre los años 60 y 80 del siglo XX.

Estudió en el City College de Nueva York, tras lo cual se alistó en el ejército (1945), justo un año después de graduarse. Comenzó como dibujante gráfico e ilustrador para una revista, Stars and Stripes. Tras ello, viajó a Europa, viaje fundamental en su futura dedicación. Se matriculó en Historia del Arte en la Sorbona y llegó a coincidir con el importante pintor cubista francés Fernand Leger. Practicó la pintura con fluidez, siempre desde una perspectiva abstracta, aproximación a la realidad que también está presente en algunas de sus obras fotográficas mas vanguardistas. Algunos de sus lienzos de fuerte carácter geométrico fueron expuestos en 1952 en la Galería Il Milione de Milán.

No obstante, lo importante de la obra de Klein es su práctica de la fotografía. Entre 1954 y 1966 fue fotógrafo de la importante revista Vogue, para la que realizó numerosos reportajes de moda a los que siempre supo aportar su particular punto de vista, convirtiendo estas imágenes de consumo en verdaderas obras de arte. Su verdadera vocación fotográfica fue, como él mismo decía, "sus fotos serias", los reportajes fotográficos que editó en una serie de monografías y que representaban aspectos cotidianos de ciudades como su querida Nueva York, Moscú, Tokio o Roma.

De esta manera de seguir interviniendo las zonas de moda me ayudaba una película que dirigió que ser llama Qui êtes vous, Polly Maggoo?

En los 60s la historia sobre el mundo de la alta costura y sus excesos eran mera ciencia ficción. Eso era hasta que William Klein decidiera dirigir Qui êtes-vous, Polly Maggoo? (¿Quién eres tu, Polly Maggoo?); película que incursionaría entre los bastidores de la moda y la vida de una modelo.

La fotografía de la película es deleitante pero la actuación para recordar es la de Grayson Hell, quien interpreta a Miss Maxwell, una editora de una revista (al mas puro estilo de Diana Vreeland). Lo más curioso es que Dorothy McGowan, quien la hace de Polly Maggoo, hizo la peli, hizo una portada para Vogue y después desapareció… jamás volvió a modelar o actuar.




Después de ver varias veces la pelicula que fue dificil de conseguir pues en la época fue muy poco vista y de hecho es una película poco recordada; elegí una seri de las que me fui descartando hasta quedarme con cuatro.

Terminando mi proyecto con cuatro cuadros finales de 120 x 120.

que serán presentados el dia 26 de Junio a las 19:00 en el antigua aula de fotografía donde podreis ver el trabajo final ya que en las fotos no se aprecia bien.

Hermanos Oligor

Hace unos dias visitando el salón de actos de la facultad se presentaba una serie de cortos y ese dia proyectaban el de los Hermanos Oligor que para mi hasta ese momento eran completamente desconocidos.

Dejo el enlace de su página para que podais disfrutarlo.




http://www.karmafilms.es/hermanosoligor/default.html


JEFF KOONS EN VERSALLES




Las obras del artista norteamericano invaden el famoso Palacio
Algo parecido a un guiri con chanclas en el Ritz o a un invitado en chándal en La Moncloa. Esa es la desconcertante sensación que producen las instalaciones pop con las que Jeff Koons se ha reapropiado el palacio más emblemático de la realeza francesa. Diecisiete obras contemporáneas ubicadas en el llamado “piso noble” del recinto, es decir los apartamentos de la Reina y del Rey, paradigmas del arte barroco. Y es que el estilo del artista debe mucho a estas raíces y sus propuestas pueden verse como la versión (post)moderna de la exuberancia de esta estética.
Bien mirado, su Rabbit (un conejo de acero inoxidable) o su Lobster no desentonan tanto con la pomposidad un tanto ficticia del poder de antaño. Su Split Rocker, gigante escultura floral situada en la famosa Orangerie, bien podría ser el emblema de nuestra época. Quizás una manera de decir que la imagen sigue estando en el centro de nuestra sociedad y que los productos de consumo se han convertido en nuestros nuevos referentes. Una idea que Sofia Coppola ya esbozó en su Maria Antonieta (¿quién no recuerda las Converse de Kirsten Dunst?) y que Koons lleva a su máxima expresión.

Hasta el 5 de enero. Château de Versailles. Versailles. http://www.jeffkoonsversailles.com/